Con peluches como niños
De nuestra sangre
Sin sangre
Sin alma
Como nosotros
Como yo
Con desayunos, comidas, meriendas
Y cenas en la cama
Devorados
y también por la miedo
Con prisa y sin pausa
Como si acabásemos
Pero no acaba
Empieza
Angustia
Culos de discoteca
Escotes que calientan al mismo verano
Mis manos mojadas
Y las tuyas
Por distinto motivo
Pesadillas
Como un parpadeo
Hasta fundirme
A tu pecho
jueves, 10 de julio de 2014
viernes, 27 de septiembre de 2013
Háblame
Háblame de tus cicatrices
Del dolor que vistió de luto los espejos
De las copas de más
De las almohadas mojadas al llegar a casa
De los recuerdos que guardan tus sábanas
De las huellas que quedaron en tus manos
De las noches anestesiadas
Y júrame
Que ya no sientes nada
Del dolor que vistió de luto los espejos
De las copas de más
De las almohadas mojadas al llegar a casa
De los recuerdos que guardan tus sábanas
De las huellas que quedaron en tus manos
De las noches anestesiadas
Y júrame
Que ya no sientes nada
Yo te hablaré
De las putas que clavaron sus tacones de aguja en mi pecho
De las voces de ellas retumbando en mi cabeza
De las veces que soñé habitar la piel de otra
De las pisadas alrededor de mi cama
De las veces que quise cambiar y no pude
De las putas que clavaron sus tacones de aguja en mi pecho
De las voces de ellas retumbando en mi cabeza
De las veces que soñé habitar la piel de otra
De las pisadas alrededor de mi cama
De las veces que quise cambiar y no pude
Vamos a mentirnos
Vamos a ponerle a todo un nunca
Para en nuestros adentros
Poder llamarle siempre
Vamos a ponerle a todo un nunca
Para en nuestros adentros
Poder llamarle siempre
martes, 24 de septiembre de 2013
Se conformarán con inventarte
Juego con las luces de los edificios al escondite
Todas las noches acabo perdiendo yo, soy la ultima luz que se apaga
Unos sueñan mientras duermen y yo prefiero soñar despierta
Me rompo a mi misma
Así sueño contigo
Así decido que el curso de mi insomnio me lleve a enredarme entre tus sábanas
Así consigues, como siempre, encontrar todos mis trocitos.
Todas las noches acabo perdiendo yo, soy la ultima luz que se apaga
Unos sueñan mientras duermen y yo prefiero soñar despierta
Me rompo a mi misma
Así sueño contigo
Así decido que el curso de mi insomnio me lleve a enredarme entre tus sábanas
Así consigues, como siempre, encontrar todos mis trocitos.
Sólo en ese lugar me siento a salvo
Allí no pienso que has tenido otras muñecas sobre tu cama
Que has soñado con princesas de otros cuentos
Que no he sido la primera en nada
Que probablemente tampoco seré la última
Allí no pienso que has tenido otras muñecas sobre tu cama
Que has soñado con princesas de otros cuentos
Que no he sido la primera en nada
Que probablemente tampoco seré la última
Eres como cuando vuelves a casa después de mucho tiempo
Ves que nada a cambiado
Y te gusta
Inspiras el olor de las sábanas
Hueles el olor a tostadas desde las escaleras
Escuchas tu canción favorita
Y los mocosos que viste nacer juegan por toda la casa
Eso eres
Los momentos que no quieres que se dejen de repetir
Ves que nada a cambiado
Y te gusta
Inspiras el olor de las sábanas
Hueles el olor a tostadas desde las escaleras
Escuchas tu canción favorita
Y los mocosos que viste nacer juegan por toda la casa
Eso eres
Los momentos que no quieres que se dejen de repetir
El verdadero miedo llega cuando las palabras sinceras no son capaces de hacerlo desaparecer
Sé que siempre hablo raro
A mi tampoco me gustan mis miedos
Créeme
Miedo es que haya otra bandera ondeando
Miedo es perderte
Y que no me de igual
Sé que siempre hablo raro
A mi tampoco me gustan mis miedos
Créeme
Miedo es que haya otra bandera ondeando
Miedo es perderte
Y que no me de igual
No sabes lo precioso que estás sobre mi cama
No sabes lo bonito que es hacer el amor contigo
Así que no creo que puedas imaginar lo que siento
Cuando sonríes
No sabes lo bonito que es hacer el amor contigo
Así que no creo que puedas imaginar lo que siento
Cuando sonríes
Ahora sé por qué no podía escribirte
Quizás me sobren palabras
Y quizás sean demasiadas las que tengan que inventarte.
Quizás me sobren palabras
Y quizás sean demasiadas las que tengan que inventarte.
lunes, 21 de enero de 2013
Como un salto en el vacío
Ella
se siente perdida, como si pasara por una autopista en la que ya no le pidieran
peaje después de haberle cobrado de más tantas veces. Piensa que ya no es
tiempo de querer jugar con muñecos, cree que eso solo se hace a edades
tempranas, que ahora es tiempo de tirar el azuelo y esperar a que algún ser tan
incomprendido y aburrido de esperar, como ella, se decida a boquearle a la
esperanza. Pero sabe que lo más parecido al amor que esa persona recibiría de
ella seria un “Venga, házmelo rápido que tengo que ir al trabajo” dejándolo a
medias mientras se baja la falda, coge el bolso y cierra la puerta bien fuerte.
Sostiene
en una balanza las ganas a un lado y la derrota a otro, está decidiendo si
soltarla y dejar caer todo el peso, porque esa lucha duele tanto… Nunca pudo
ganar algo bueno.
Hay
una diferencia muy grande entre lo que queremos hacer y lo que creemos que
debemos hacer y a muchos de nosotros, al igual que a ella, nos da miedo caminar
después de haber caído tantas veces porque levantarse con los años se va
haciendo más difícil.
Ella
no quiere practicar sexo tántrico para tener el orgasmo mas largo de su vida,
ella solo quiere que su vida con él sea un eterno orgasmo pero, ya hace tiempo
que perdió la escalera de colores que escondía entre la goma de sus bragas,
sabe que eso sería mas difícil que entrar desnuda en el Congreso de los Diputados
con una bandera republicana atada al cuello.
No
le queda otra opción. Vivir de gemidos sordos, fumarse un cigarro a pachas con
la almohada antes de dormir y despertarse con la única prisa, la misma con la
que los urbanos recorren la ciudad, de conocerlo.
Hasta nunca
Quién se ausenta demasiado pronto deja de hacer falta, pero solo espero que , así, tu también dejes de hacerme falta.
lunes, 26 de noviembre de 2012
Fuiste, y lo importante ha sido eso
Quería una vida contigo. Quería desayunos,
comidas, meriendas y cenas en la cama, poner el
mantel para que en segundos tirases de el, guardar sonrisas en una estantería
junto a tus trofeos de futbol. Quería cenas de amigos sin la envidia sana que
me provoca tanto amor ajeno. Quería que ensuciaras toda la vajilla con tus
labios, tus huellas dactilares decorando cada rincón de esta casa, que la
lavadora centrifugara al son de nuestros orgasmos, ahorrar agua y que mi
espalda aprendiera la temperatura de los azulejos del baño. Quería un
despertador de caricias, una televisión que no sintonizara desgracias, una cama
sin necesidad de mantas y en la que todo fueran risas Quería un equipo de música
que repitiera tu voz y una puerta que
nunca se cerrara para ti. Quería que todos los días llevasen tu nombre y que
todos los meses fuesen Noviembre, me gusta Noviembre, ¿Sabes por qué? Porque llega
el frío y eso me recuerda a lo que hubo entre tú y yo. Quería que dobláramos
juntos las sabanas que tuvimos que lavar por mancharlas de amor. Quería que
hablases pero yo solo pude descifrar un adiós
lunes, 19 de noviembre de 2012
Menos mal que imaginar no nos cuesta nada
Se imaginó a los dos desnudos en medio de un bosque en pleno
otoño; con la vergüenza que siempre le habían dado a ella las transparencias.
Se imaginó dos alianzas con dueño sobre un cojín blanco; con el miedo que
siempre le había dado ese momento. Se imaginó alumbrando sangre de su sangre;
cuando nunca había sentido la necesidad de algo así en su vida. Se lo imaginó amándola;
con la indiferencia que él le dedica.
lunes, 12 de noviembre de 2012
Amantes fingidos
Un frío beso en la mejilla como despedida perfecta, para
recordarle que él no guarda en la memoria momentos a su lado y que los amantes
de caprichos no merecen ser amados
jueves, 1 de noviembre de 2012
Adiós y sin rencores, querido
No me dejaste decidir, apareciste tal
cual eres y yo te quise tal cual no eres. Presentaste el físico que enamora y
mi esperanza salió por la puerta de atrás, sin finiquitos sin contrato fijo,
con dolor a plazos, sin abrazos con remuneración, con desilusión indefinida.
Solo quería ser la dueña del escaparate
y descoser los segundos bordados en mi pecho odiando tus tres raciones de arena
pero aun mas los escasos postres que calan mis huesos…
Pude permitirme pensar que me iría con
los trapos viejos, que dejaría a lo que mas quiero, que no volvería si no es
contigo pero- Tu ego y tu, tu y tu ego y las alimañas que le ofrecen carroña-
me obligan olvidar que fui testigo de la vergüenza de mis besos.
Mi asfixia no entiende de límites ni tu
miedo del amor
Si me ves alejarme, si te arrepientes
algún día, grítame, llámame, búscame. Aunque en ese momento yo solo sea
ceniza en este mundo sin sentimiento.
Pero no me hagas recordar que me
soñé follándote con la tele basura de fondo, las ventanas vendadas y mis
ideales arrastrándose hacia la puerta.
Contigo no he sabido de camas
deshidratadas, de fuego en los bolsillos ni de kilos de mas, contigo solo he
conocido amistad sin amigos, contigo he aprendido que solo eres tu cuando no
hay humo a ambos lados.
Me has hecho sonreír a unos ojos que se
reían, besar a una boca que escupía, coger la mano que nada ofrecía, abrazar un
cuerpo que me repelía, amar a alguien que ni existía.
Me hiciste sentir oveja negra, la
ultima, la que no sabe la que no entiende la que no cuenta, la que sufre…
Pusiste la baraja sobre la mesa, aposte mi vida sin saber de trucos de magia, y
ahora no se como poner el punto sobre la i, no se que letra va
detrás ni sonreír si no estás.
Tú tienes miedo a que llegue el
invierno, te conformas con sabanas mojadas cuando esta amaneciendo. Yo prefiero
alguien que me espere con la luz apagada sobre nuestra almohada.
A veces creo sentir el peligro de
quererte tal cual eres, masticando tus defectos y acariciando tus virtudes.
Quiero que sepas que no me duele que tu destino no se encuentre en el final de
mi vida, que solo importa que tu destino levante mi más triste y sincera
sonrisa, con la impotencia de no estar ahí pero la enorme satisfacción de saber
que eres feliz. Que lancen puñales sobre mi, que me claven de pies y manos pero
a ti que te dejen tropezar.
Si esto no es amar que baje dios y lo
vea. Pero ni Dios ni Alá ni Buda ni figuritas que escayolan mi fe dan respuesta
a mis preguntas utópicas ni contestan a mis deseos de buenas noches
Que si esto no es amar que vengan ellas
y me lo digan. Ellas, que aman la obsesión entre sollozos victimistas, que
demuestren que su dolor vale mucho más.
No era ni el momento ni el lugar, ni yo
la persona que pueda hacer brotar de tus ojos la luz con la que te
admiran los míos. Por un motivo u otro no podremos ser nosotros.
No quise despedidas de esas que dejan
basura en los ojos por eso me fui en silencio asintiendo con el alma que era
consciente de lo pesado del tiempo
Quería morir por ti y no me has dejado.
No te culpo porque hay algo que me ha acompañado. Mi preciosa maldición: tu
preciosa sonrisa, esa que me cuesta tanto desalojar de mi habitación, esa que
provoca que nadie pueda pronunciar la palabra que ahora duerme en mi colchón.
Adiós, sin rencores.
"Cuida el final como cuidas el principio
y no cosecharás el fracaso"
LAOZI
sábado, 25 de agosto de 2012
Tu nunca, yo siempre
Esta historia no comienza con un:
“érase una vez”
Porque nunca hubo una vez
Paseábamos en aquel lugar
Donde el azul del cielo
Se confunde con el del mar
Tu nunca atento,
Yo siempre dispuesta
Me ahogaba en remolimos de histeria,
Y tú, pequeño, me besabas
Habría preferido que sonara otra
canción,
Aquella de Los Beatles,
¿Cómo era? “Yesterday”
Love
was such an easy game to play,
now
I need a place to hide away.
Sin embargo
sonaba esa puta música comercial
Que ahora me recuerda a ti
Y que cada vez creo odiar más
Pero eso no importa
Tu conseguiste hacerlo magico
Aquellas horas las bostecé
Como si hubiesen pasado siglos
Y a tu llegada comprendí
Que tus manos no iban llenas
De los recuerdos de aquel sitio
Creíste tener el poder de juzgar
Y créeme cuando te digo que las paredes
oyen
Que me escucharon gritar
Aquella noche
Te ganó el miedo de bañarte con
dignidad,
Preferiste ser la sorpresa de nadie
Y el regalo de todas
Te equivocaste de cama,
Y ahora las sabanas
Me escupen a mí
A veces sueño que nunca estuve allí
Prometí no volver a escribir sobre ti
Pero odio presenciar
El crimen de mis palabras
No hay de que preocuparse
Todos sabemos que jugar
Puede llevar
A enamorarse
Ahora
Me olvidaré de libros de autoayuda
Y de consejos baratos
Sabiendo que mi cura
Se encuentra entre tus brazos
Y diré que
No voy a bailar
Con quien ni siquiera sabe
Como suena una melodía de verdad
Creo que el final
Está claro
Las perdices no serán
El desenlace de tu teatro.
jueves, 16 de agosto de 2012
Juro que no te quiero
Juro
que no te quiero, aunque me hicieras olvidar a quienes debieron de tomar la
cicuta mucho antes que Sócrates. Juro que no te quiero por caminar con
doncellas que pasean su glamour con aires de grandeza y me nombraron la
princesa destronada del cuento, porque doblaste el número de espinas que luce
mi corona, porque me has hecho temer la perdida de lo que nunca tuve, porque
haces que a solas mis ojos se tomen mal todas las noticias
Juro
que no se si te quiero porque tu culo marcaba mis pasos y ahora que todo es
niebla me vence el miedo de no saber cual es la mano que te mece, cual es la
mano que cada día desabrocha tu pantalón y lame tu melancolía hasta quedar
saciada.
Pasé
noches buscando la saliva que pudiera borrar tatuajes de esos que están hechos
sin tintas chinas, de esos bordados a mano de recuerdos. Tu pasaste horas
haciéndome probar la ginebra de tus labios, llenándome de caramelos los
bolsillos hartos de sostener tantas maldiciones. Enloquecí con cada recorrido
de tu diseño por mi espalda y rocé la esquizofrenia mientras el pesimismo
lograba alcanzar mis pies. Ahora escupo tu nombre en cada rincón y planeo la
manera de explicarte que no doy clases de cómo eyacular con amor
Yo lo
sabía, yo sabia que caería al vacío y aun así me lancé sin cuerdas, sin
paracaídas, sin brújula…. Y en una noche de luna nueva tenias que ser
precisamente tu la única luciérnaga existente después del naufragio. Tú, que
con una simple letra del corto abecedario eres capaz de acelerarlo todo y hacer
que me avergüence de mis estúpidas alegrías, despiertas lo que creía que vivía
en inviernos desde mi primer suspiro. Tú te abrazaste a mis caderas y yo
me declare fanática de los jadeos a media noche.
No quiero
que la ninfómana esperanza me folle de nuevo, ni que me obligue a arrodillarme
y jurar que no te quiero… porque nunca podré jurar que no te quiero.
Ahora,
con mis rodillas en el suelo y la cabeza bien alta, reconozco que he soñado
llevarte a mi cama sin cloroformo, sin mentiras, sin esposas, sin ropa…Por tu
propio pie. Y besarte, besarte sin parar. Creo que así podría morir. Hasta que
se me seque la boca, con tu aliento acariciando mi piel, sin que me dejes decir
palabra. Palabras que, a veces, hacen vulgar lo que suele ser
extraordinario.
Y como
quizá nunca cumpliré mi último deseo, algún día te enseñare el mapa de todas
las estrellas fugaces que malgasté pidiendo un beso más.
(*Cursiva :
inspirado en una frase del filósofo Nietzsche. “ La palabra despersonaliza
haciendo vulgar lo que suele ser extraordinario)
martes, 24 de julio de 2012
Solo recordamos lo que nunca sucedió
Creo recordar que la primera vez que le
vi fue en el autobús, destino a la universidad a la que por casualidad me
dirigía yo. Fue un verano, no recuerdo bien cuantos años han pasado. Solo se
que cuando le vi me sentí extraña, de pronto aquel viejo autobús circulaba mas
lento a diferencia de la piedra latente de mi pecho. Él me miro como si de
lejos se acercara un tsunami que segundos mas tarde arrasaría la ciudad. Todo
se quedó allí, y empezó mi primer día de clases en el extranjero y no se
bien porqué pero no atendí una mierda a todo lo que decían esas profesoras
inglesas que parecían recién salidas de un baño en polvo de arroz.
Conocí a mucha gente pero no quería ir
con ellos, eran cínicos. Sus vidas se basaban en dormir, beber alcohol hasta la
saciedad, polvos de una noche, y amnesia a la mañana. Esa gente era aburrida,
sus vidas eran tristes… no tenían ni amor por ellos. Yo mientras tanto pasaba
los días escondiendo en mi mochila algunas de las cosas que preparaban las
señoras del comedor para saciarme a la noche, después paseaba por el lago
mientras me fumaba un cigarrillo y daba trozos de pan a los patos. A veces mi
aburrimiento era tan inmenso que pensé zambullirme con los cisnes que me
miraban como si fuera de otra galaxia, pero no conocía nada de su profundidad,
así que volvía a mi apartamento con los brazos cruzados mientras
observaba el vaho que salía de mi boca. Noches a cero grados en las que dormía
sola y era necesario encender la calefacción sino quería dormir en un hospital
acompañada de la tarjeta de crédito como resultado de una jodida hipotermia. Mi
debilidad llegó a tal punto que esos días hasta las moscas me parecían seres
entrañables.
Quizá fue a mediodía, si, fue entonces.
Entregué el ticket de la comida, cogí un par de cosas, pasé por caja y me senté
en una mesa vacía que había junto a la ventana, desde allí podía ver la
facultad de medicina escondida entre los árboles en los que revoloteaban los
malditos pájaros que me despertaban cada mañana. Empecé a comer y de repente
eché de menos algo de bebida, debí olvidarla, así que me levante dispuesta a
coger algo dejando sobre la mesa aquel libro del que no me había separado en
los 6 días que llevaba de estancia en ese lugar, “lo verdadero es un momento de
lo falso” había perdido la cuenta de las veces que había pasado sus hojas pero
ese libro escondía algo especial. Cuando regresé de coger la bebida estrella
del comedor encontré al chico del autobús escribiendo sobre la primera página
de mi libro algo que era indescifrable de lejos, de modo que me acerqué
- ¿Alguna vez has leído este libro?-
dije. Como siempre yo y mis preguntas brillantes.
- Sin duda es mi favorito, la primera vez
que te vi no creí que tuviésemos algo en común- me respondió
- Por tu forma de hablar intuyo que eres
español, del norte, ¿verdad?
- De Cantabria, concretamente. Por tu
acento intuyo que eres del Sur, ¿verdad?
- De Jaén, concretamente
- Y se puede saber que hace una chica
como tu en un lugar tan frío como este?- pregunto con cierto interés
- He venido hasta aquí para tomar unas
cuantas clases y también buscando algo de cambio. Ya sabes, “solitario
corazón vaga sin rumbo por aquí buscando un poco de emoción”- dije yo,
volviendo a ser brillante
- No imaginaba que tuviésemos mas cosas
en común, los libros, la música…Si quieres un poco de emoción te espero a las 7
en ese bar de Dublín que tanto te gusta- dijo, y acto seguido volvió a dejar el
libro justo donde yo lo puse y se marchó susurrando el resto de la canción.
Abrí el libro y con una letra casi
digna de un medico que lleva ejerciendo toda su vida pude leer: “Esta noche,
quédate”
Terminé mi plato mientras pensaba en lo
raro que era todo aquello y me dirigí hacia mi apartamento para descansar y
buscar algo decente que ponerme a la noche
Eran alrededor de las 6 y media y
andaba como loca por la calle buscando algún taxi que me llevara al Temple Bar,
supuse que él se refería a aquel sitio, sin duda era mi favorito. Al fin llegó
uno de esos taxis roñosos de color amarillo y logré decirle a conductor hacia
donde me tenía que llevar. Era notable que aquel coche ya tenia unos cuantos
años ya que su tapicería agujereada dejaba mucho que desear, el tipo empezó a
hablarme de que siempre había querido viajar a España, que era fanático del
futbol, blablabla… El caso es que no presté demasiada atención a lo que
el me decía, mi cabeza no andaba precisamente por España.
Media hora mas tarde y tras dejarle
algo de propina al extraño taxista llegué a mi destino. Había bastante gente,
gente joven como nosotros que bebían cerveza, charlaban, reían y parecían
estar a gusto. Di una vuelta por el bar y lo encontré en la barra con esa
aura inquietante que le rodea y ese aire bohemio que me volvía loca Llevaba una
vaqueros negros, unas converse rojas algo desgastadas, una camiseta de Nirvana
y una especie de pañuelo en su cuello cuyo olor era cloroformo para mi nariz.
Su pelo parecía no haber conocido nunca un peine, pero le sentaba muy bien.
Después de quedarme un buen rato
embobada decidí acercarme, mientras él se empinaba la botella de Franziskaner
que sostenía en su mano derecha
-Hola forastero- dije con un tono un
poco gracioso
-Vaya, creía que ya no vendrías. Pensé
que no te fiarías de un tipo que te mira raro y escribe sobre tu libro mientras
tú no estás.
- No me inspiras desconfianza, me
apetecía venir hasta aquí.
-Por cierto, me llamo Iván
- Yo me llamo Alicia
- ¿En el país de las maravillas?- dijo
mientras reía, no se si fruto del oro que estaba bebiendo
- Anda, si tenemos aquí a un
graciosillo. La verdad es que este país esta empezando a ser maravilloso ahora
que te conozco.
- ¿Lo dices en serio? – preguntó
suplicando para sus adentros una respuesta afirmativa
- Si, muy en serio – respondí con esa
sinceridad que hacía tiempo que no notaba en mi voz.
Me contó que vivía en el apartamento de
al lado del mío, que cada noche me veía salir al lago y que llevaba varios días
planeando como acercarse a mi y que no pareciera un acosador desesperado y no
se le ocurrió mejor manera que escribir sobre mi libro.
Me invitó a beber sobre la barra
mientras conversábamos y observábamos las fotografías de estrellas del rock que
pendían de las paredes. Incontables cervezas después salimos a la calle riendo
sin motivo alguno y paseamos por la ciudad hasta el amanecer.
A partir de ese día sí que empecé a ser
Alicia en el país de las maravillas. Iván era increíble. Tenía defectos pero se
complementaban con los míos y se convertían en algo dulce. Me despertaba cada
día tirando la puerta abajo, sacaba varios conjuntos de mi armario y paseaba
por el pasillo hasta que yo salía de la ducha, desayunábamos juntos, comíamos
junto y cada tarde y cada noche salíamos a pasear por la ciudad, subíamos
y bajábamos escaleras mecánicas en centros comerciales, nos atiborrábamos a comida
basura, perseguíamos a los camiones de Monster por si nos regalaban algunas
latas, recorríamos todos los bares de la ciudad, cruzábamos una y otro vez el
Halfpenny Bridge cantando la canción de Molly Malone, inmortalizábamos momentos
con el automático de mi cámara réflex, cocinaba platos creativos con esa magia
que le faltaba a la comida que preparaban aquellas señoras y siempre reíamos,
reíamos sin parar. Con él era imposible dejar de hacerlo.
El último día de la estancia de Iván
decidimos viajar hasta Downhill Beach, él se merecía una buena despedida. A mí
aun me quedaban cuatro días de estancia y sinceramente no sabía como iba a
aguantarlo, sin él aquel viaje ya no tenia demasiado sentido.
Aquel domingo lo noté extraño, con
ganas de hacerme preguntas pero no se atrevió. Pasamos un buen día pero ambos
regresamos vacíos. Me acompañó hasta mi apartamento, yo le dije que me esperara
en el salón y me apresuré a meterme en la ducha y deshacerme de una vez de toda
la arena que cubría mi cuerpo. Él no atendió a lo que le dije. No me esperó en
el salón, y tampoco se puso a pasear por el pasillo como acostumbraba a hacer.
Se atrevió a cerrar la puerta del baño por dentro y a apartar la cortina del
plato de ducha. Mis ojos se clavaron en los suyos y no nos hizo falta ninguna
palabra. Acarició mi pelo y comenzó a besarme con esas ganas que le
caracterizaban, sus manos comenzaron a recorrer mi cuerpo a la vez que yo me
perdía en su cuello, me agarró de las nalgas y de pronto sentí el frío de los
azulejos en mi espalda. No se si nuestra temperatura corporal aumento o el agua
comenzaba a salir un poco fría pero no fue ningún obstáculo para dejar de
fundirnos. Esa noche se quedó y me abrazó entre las sabanas. Desperté a las 10
de la mañana reconociendo su olor en la almohada pero él ya no estaba allí,
solo dejó sobre el escritorio una postal de una famosa playa de Santander, la
pipa de la que habíamos fumado durante casi un mes cargada hasta arriba de
tabaco y una nota que decía “Espero que sigamos siendo socios en lo de soñar
despiertos” acompañada de un número de teléfono con prefijo español.
![]() |
| Halfpenny Bridge ( Dublín) |
Empecé a golpear la puerta de su apartamento pero era cierto, él
ya debería andar rumbo a tierras cántabras. No sé si fue un punto de locura,
desesperación, amor o simplemente la necesidad de abrazarlo pero en menos de
tres horas estaba rumbo al aeropuerto con la nota en mi bolsillo, la maleta en
una mano y el humo de la pipa enrojeciendo poco a poco mis ojos. Cinco horas
después me encontraba en la misma playa que aparecía en aquella postal, con el
móvil en la mano marcando aquel número de teléfono… Me falta vida para contar
todo lo que pasó después de que Iván respondiera a mi llamada, solo os puedo
decir que era despistado y atento a la vez y que me hizo feliz, que en este
momento acaricia mi pelo y sonríe mientras escribo y me hace feliz.
miércoles, 11 de julio de 2012
Sin medidas profilácticas
Harta de hacer preguntas en plural
cuando en realidad la persona se reduce a la segunda del singular, harta de
tocar madera por no acariciar tu pelo, de dar patadas bajo una mesa por si me
rozo con tus pies, de colocar mis manos en posición indirecta por si deseas
apretarlas
No quiero drogarme con ilusiones, no
quiero perder mis cosas, perder tus cosas, perderte a ti…
Aun no tengo prisa pero la impaciencia,
de vez en cuando, me mata.
Busco todos los preliminares del mundo,
ser el motivo de tu seriedad, castrar los recuerdos de chicas que bajo su
escasa reputación creen comprar pasión a cambio de sexo, la seguridad de que no
te dejaras llevar por la picardía de tangas rojos en esquinas de ciudades
oscuras, de lavabos de carretera… de que tu descortesía no se halle con
deleites carnales dentro de camas vulgares.
Busco abrazos sin disfraces que nos
hagan mejores, una casa repleta de lugares fetiches, desde pastillas de jabón
escurriéndose por la bañera hasta alimentos afrodisíacos hirviendo en la
encimera.
Busco la desfloración con descaro de
sentimientos, de dudas que me miran a la cara sin que yo me atreva a alzar la
mirada.
Busco el óxido para los muelles de mi
cama, el desenfreno de unas manos que no lleguen a saber de la existencia del
cordón umbilical, la incontinencia de los besos, el erotismo de las sabanas
acariciando el suelo.
A cambio ofrezco amor sin medidas
profilácticas, con el encanto de ser un juguete lascivo en su sueño por
convertirse en tu doctrina hedonista. Una vida orgiástica solos tu y yo, con
todo lo necesario para no dejar que nada ni nadie pervierta nuestro éxtasis
Cazador de sueños
Empezaste con
besos que me encendían como solo tú sabias hacerlo, el momento exacto en el que
colocar tu mano en mi nuca y que empezara a sentir víboras en mi boca, para que
más tarde yo abarcara tu cuello entre mis brazos, el punto exacto en el que
morder mis lóbulos y comenzar a besar mi espalda. La precisión exacta con la
que desabrochar hebillas, botones, broches, bajar cremalleras -recordando la
textura de la tela- y dejar que la ley de gravedad se encargara de deslizarlo
todo hacia abajo… en tu ilusión por llegar a ser algo mas que un arné lésbico.
Paseábamos por el
parque adentrándonos poco a poco en el ojo del huracán de ancianas recordando
su juventud con sus faldas de luto y sus piernas hinchadas como tus venas
cuando yo recorría milímetro a milímetro cada palmo de tu escultura.
En poco tiempo la
magia pareció esconderse bajo la nariz de Krusty
Nos hablan de
príncipes azules y de andar a 3
metros sobre el cielo cuando en
realidad andamos bajo tierra como topos que salen a buscar alimento a la
superficie, cuando todos sabemos que abajo se vive mejor. Abajo, bien abajo,
mas aún, un poquito mas… ahí, justo donde estas tu esparcido en diminutos
trozos rotos de sarcófago, rotos como me dejaste a mi
Seguiste creando
problemas químicos que no me sentaban bien- ilusa de mi que pensé que al menos
los físicos los podrías resolver- empleando esa mirada perspicaz que nunca
había sido de tu dominio, perfilando el sarcasmo de tu sonrisa…
Terminaste
desdeñando las erecciones que aparecían con mis besos en paseos de domingo que
acababan en una bulimia sexual al mismo tiempo que yo calculaba la presión
exacta que debería ejercer para destrozar el barniz de tu coche con algún
objeto cortante
Ahora odio
recordar como después de algunas penetraciones me quedaba embobada mirando las
estrellas a través de la ventanilla mientras acariciaba tu pelo con una mano
y con un cigarrillo en la otra a la vez que tu hablabas de no sé que día
de no sé que mes de no sé que año en el que creías amarme.
Ahí reparé en que
no quería ser una parada mas sino un destino en el intuía que no aparecías como
tripulante.
Pero únicamente
este es un recuerdo más de los cientos que quedaran pendidos de algún mechón
del cepillo que guardas en la guantera, de algunos de los hilos de color
naranja tejidos alrededor del atrapasueños del retrovisor o bajo el sombrero
del duende verde que cuelga a su lado. Recuerdos que, como bien dije,
terminaran por roer los ratones sino es que ya lo has hecho tu con tus propios
colmillos, los mismo con los que bordaste el desenlace de este libro
20 primaveras
| "Cumpleaños felíz" |
Y te acostarás con la soledad que se siente al no haber recibido una felicitación a las doce. Despertarás con miedo de mirar el móvil y no encontrar nada. Tomarás el café diario de las 4 al mismo tiempo que espero ver algún desastre en televisión con tu imagen de fondo. Pasarás el día sin abrir regalos, tan solo abrirás algunos condones nostálgicos a la vez que yo deshojo margaritas sin llegar al ultimo pétalo empujado por la evidencia de la falta de amor. A la noche barrerás la barra del bar pidiendo dos copas, insinuando que esperas a alguien, para no sentirte solo. Al final de la noche acabarás bebiendo por dos, tú que nunca has entendido el significado de tal numero. Lo mas divertido será como pasas la yema de tu dedo índice por el borde de la copa mientras imaginas cosas, tal vez recordando aquel 3 de julio en el que solo hacia falta descolgar un teléfono, pedirme que te enseñara el significado de los números pares y que así la tradición de pedir un deseo antes de soplar las velas tuviera sentido. Pedir un año mas, ya no sé si será conmigo. Lastima que tu solito, tras varias eyaculaciones olvidases que dos es igual a uno y que no caben tres.
Yo por mi parte ya había pensado diferentes maneras de
atentar contra la vida de aquel domingo y en este instante se me ocurren otras
tantas para atentar contra la vida de este martes que te recuerda que sigo aquí
donde dejaste los puñales despuntados. Quizás no me encuentre recordando la
misma fecha pero no rechazo la felicidad del 17 de octubre, ni el amor del 14
de febrero, ni las sorpresas del 17 de mayo, ni la venganza en agosto…
Caminarás por calles desiertas deslizando tus dedos entre
barrotes de las ventanas de ciertos hogares donde descansan familias que en
unos días saldrán de vacaciones, puertas que no te llevarán a ninguna custodia
compartida con mis labios. Al mismo tiempo yo repasaré la textura de los
asientos de algún coche conducido por aguas que se dejan arrastrar por
corrientes de dudosa reputación.
Volverás a casa sintiéndote extraño al no encontrar ningún
sujetador colgando del espejo retrovisor, ninguna mano resbalándose por el
cristal, ninguna espalda apoyándose en el volante haciendo sonar, por
accidente, el coche. Mientras tanto yo me quemaré los labios con cigarrillos de
liar sin saber si me jode mas cumplir años sin ti o que cumplas años sin mí.
Y te acostarás con la soledad que se siente al no haber
recibido una felicitación a las once y cincuenta y nueve.
Tus pecados capitales
No pretendo adentrar a nadie en la moral
cristiana pero…
Pecaste de lujuria, por querer poseerme a mí y andar entre otras
piernas, recorriendo otra espalda, embistiendo otro somier y desnudando otro
colchón
Pecaste de gula visitando hoteles, no recuerdo bien de cuantas
estrellas, seguro que pensiones de mala muerte, pero visitaste muchos. Hambre
de otra saliva que acababa dejándote indiferente a diferencia de la mía.
Lugares en los que no pudiste comprar amor, igual que no lograste alquilar mi
alegría.
Pecaste de avaricia que derivó en una deslealtad desconsiderada y
su consiguiente colección de floreros escondidos. Ataste mis manos y acabaste
con el estomago vacío, como tu.
Pecaste de pereza olvidando la razón por la que siempre te había
encantado calentar mi pasión. Podrás inflarte a follar pero tardaras en volver
a saber lo que es hacer el amor.
Pecaste de ira, y lo sigues haciendo. Has amado la venganza más
que a mi en mucho tiempo.
Creyendo que yo había pecado de lujuria alguna vez, pecaste de
envidia. Mataste otros abrazos, otros brazos…Provocaste mi propio homicidio
Y por tu adorable soberbia te has quedado solo contigo. Y pecando
yo también del pecado original te recuerdo que nos veremos en el purgatorio, no
sin antes decirte que aunque pidas perdón no obtendrás absolución.
No pretendo adentrar a nadie en la moral cristiana pero…
No habrá juez
Orgullo de saber que aun cuando ya no me ames tampoco me
olvidaras, y de hacerte saber que tu mirada estrábica ya no será la
destinataria de mis cartas
Elegiste a la manzana en el Edén y perdona pero todo no se puede
tener. Aunque mientas no me conseguirás engañar con tu falsa fachada de
roca primitiva.
Tapiaré el cajón de mis desastres, limpiaré mi techo de telarañas,
apagaré la luz que encendías para hacerme tropezar y cerrare mi maleta con todo
lo que no me hace falta para seguir caminando. Pero no habrá juez que imparta
justicia por el mismo andén; condenados a ser dos completos desconocidos
Tú, el principal sospechoso, imputado en el caso de las sabanas
frías: condenado a una vida sin amor, a abrazos sin sentimiento, a palabras sin
verdad, a ganas sin fuerza…
Yo, la
principal sospechosa, imputada en el caso de las mentiras por despecho:
condenada a folios en blanco
Te lo has llevado todo...todo. Has dejado vacío y a mi sin nada
Sigo soñando con despertar y saber que nada de lo que esta pasando es real. Ya no se como llamar a esta obsesión mía, si llamarla culpabilidad, añoranza, idiotez, debilidad…o si tal vez masoquismo seria una buena manera de llamarlo. Solo se que eres el culpable de mi odiosa bipolaridad, de que esta noche me encuentre aquí en esta habitación a oscuras, escuchando música que no me hace ningún bien y tecleando un puto ordenador, creyendo desahogarme como si fuese un camarero que me ofrece una copa, a las 2 de la mañana. Me parece increíble, después de todo el daño, despertarme esperando que algún día puedas mandarme un mensaje con un: “tenemos que hablar” o una llamada acompañada de alguna que otra disculpa. Hoy solo le doy vueltas a la frase de un amigo: “Las heridas son más pequeñas cuanto menos tiempo pasa” y si, tal vez lleva razón… lleva razón, la lleva. Primero te quedas como quien escucha una noticia y no sabe si creérsela, después llega la rabia, mas tarde el odio, después te vas dando cuenta que es así, que ha pasado, y esperas a que llegue la indiferencia, esa puñetera indiferencia que a veces se retrasa y me cuesta verme a las 12 de la noche andando hacia mi casa, como si el carro de caballos se fuese a convertir en calabaza por esperar un minuto mas. Me gusta hacerme la dura acompañada de algunos bajones de vez en cuando. Cada vez que paso por allí me doy cuenta de que no estas esperándome mientras respiras fuego, y que aunque no quería que cayeras y te hicieras mil pedazos, tarde o temprano lo harás. Se que no te mereces ni una de las palabras que escribo ahora pero me da pena que nuestra canción se rayara justo en el comienzo del estribillo. Hoy no tengo ganas de reprocharte, de maldecirte, de odiarte, solo tengo ganas de preguntarte porque todo ha acabado así, como has podido hacerme esto e irte así, con tu orgullo. Podría escribirte mil refranes, mil insultos, citarte numerosas frases para hacerte sentir aun más desgraciado de lo que ya puedas ser, pero no me quedan ganas ni de eso, ni ganas, ni fuerza, nada… Lo mismo que tú me has dado, lo mismo que tú me has dejado…nada. Se que las hienas que esperaban detrás de nuestra placida llanura no dejaran de mi ni las suelas de los zapatos, y que tu las ayudaras, pero aun así no te odio. Siento que has tratado cargar a mis contracturas con toda la tristeza, pero aun así no te odio. Solo quiero que sepas que no escribo esto para que te des cuenta de lo que has perdido, sino para que algún día recuerdes lo que tenias.
Ahora que ya no estás
Antes que nada, gracias. Si, gracias, oyes bien. Gracias por
quererme tanto, gracias por demostrarlo cada día, por pensar solo en mí. Enhorabuena
por tu perfecto guión. Aun recuerdo el ultimo dia que dijiste que me querías,
justo dos días antes de que cerrara por ultima vez la puerta del picadero.
Bonita tosca ironía la tuya, ¿verdad cariño? Y mientras desgarro camisetas
entre olor a madera quemada siento haber dejado de ser tu preciosa meretriz. Mi
vida, te deseo todo lo mejor. Deseo que necesites volver a mirarte en mis ojos,
que mi olor no desaparezca de tu almohada, que recuerdes cada noche mi espalda curvándose
sobre tus nalgas, mis dedos recorriendo tu espalda y mi aliento en tu cuello,
que eches de menos mi risa entre los asientos, que escuches mi voz entre
cada canción, que veas mi letra dibujada en el vaho de los cristales de aquel
maldito coche, que con cada triste orgasmo creas morder mis labios, que te
fumes con tu ego el cigarrito de después. Y ahora, mientras me fumo uno a tu
salud, se que me olvidaras en cualquier parque aspirando anestésicos, que me
dejaras... pero tus recuerdos ya huelen a crisantemo y ya no me da miedo que
bordes otros lazos que terminaras por pudrir igual que el broque de aquel
sujetador que quedó sobre tu cama. Hoy ya me conozco todas tus falacias, ya se
el porqué de tu recelo, y es que se cree el ladrón... ¿Verdad mi amor?
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